LA IDEA DE BIENESTAR EN TIEMPOS DE PANDEMIA

El brote de un virus en la capital de la provincia de Hubei en China central hacia finales del año pasado, ha desatado un sinfín de fenómenos sociales que nos hace preguntarnos ¿Qué se debe hacer en tiempos de pandemia? El COVID-19, en ese sentido, ha producido múltiples reacciones en la población, desde creer que se es inmune al virus, querer adquirir la cura solo para personas de determinada nacionalidad, hasta tener más presente a aquellos que por las condiciones socio-económicas enfrentan mayores dificultades para sobrepasar la crisis.


Así, la concepción que se tiene de bienestar se modifica cuando el mundo entero se enfrenta al COVID-19, una crisis sanitaria multi impacto; es decir, no se limita a tener consecuencias económicas como "La Gran Depresión de 1929, sino también afecta ámbitos políticos y sociales.


Entonces, ¿qué es bienestar? definir este concepto es una tarea compleja, si se busca evitar cualquier vinculación con concepciones moralistas e incluso económicas. En este sentido y para la presenta columna, se entenderá por bienestar como el estado que alcanza un individuo en cuanto puede satisfacer sus necesidades. Sin embargo, sería una ardua tarea acordar un indicador mínimo de bienestar global, pues de por si preguntarse por las necesidades de todas las personas ya es un imposible. Entonces, bienestar es cuando el individuo puede satisfacer sus necesidades básicas o tantas necesidades como quiera satisfacer.



Esta discusión no está alejada del tema que nos concierne, pues en medio de la emergencia causada por el COVID-19 la población con mayores necesidades y que ha sido afectada por las condiciones del sistema político y económico a nivel internacional, es ahora el foco de atención por las dificultades que atraviesan: presos en condiciones de hacinamiento, vendedores ambulantes y sus familias que viven el día a día, habitantes de la calle que no cuentan con una casa donde aislarse, entre otros.



"En medio de la emergencia causada por el COVID-19 la población con mayores necesidades y que ha sido afectada por las condiciones del sistema político y económico a nivel internacional, es ahora el foco de atención por las dificultades que atraviesan: presos en condiciones de hacinamiento, vendedores ambulantes y sus familias que viven el día a día, habitantes de la calle que no cuentan con una casa donde aislarse, entre otros"

Fuente: De Justicia


Las sociedades a diario padecen los consecuencias de la brecha social y esto no ha sido una prioridad en la agenda de Gobierno o una tarea fácil de solucionar para muchos de los países del mundo; por esto, sería esencial recordar el significado del Estado Social de Derecho, basado especialmente en la solidaridad en estos tiempos de crisis. Así pues, en el contexto de la pandemia nos damos cuenta que el concepto de bienestar cambia completamente, pues en tiempos “normales” nos preocupamos por nuestras propias necesidades y raras veces pensamos en el otro.


Ahora nos preocupan las acciones del Gobierno, e incluso las individuales, para apoyar aquellos menos afortunados, como los niños que recibían el único alimento del día con el (PAE) o los venezolanos inmigrantes que habían logrado conseguir un trabajo y a causa de esto, lo perdieron. En medio de la crisis, nos encontramos con más medios para hacer donaciones y alivianar la carga de estas personas (e incluso otras que no mencionamos) y es que debemos tener presente que ellos no pueden gozar del bienestar que probablemente nosotros sí y la solidaridad es precisamente eso, apoyar en situaciones complejas a personas ajenas y ofrecer de lo que se tiene.


"En el contexto de la pandemia nos damos cuenta que el concepto de bienestar cambia completamente, pues en tiempos “normales” nos preocupamos por nuestras propias necesidades. Ahora, nos preocupan las acciones del Gobierno, e incluso las individuales, para apoyar aquellos menos afortunados"

Entonces, la siguiente pregunta es ¿quién se responsabiliza por el bienestar de la sociedad? En este punto, la discusión se complejiza puesto que, para algunas personas el Estado es quien debería encargarse del bienestar social en el marco de un Estado Social de Derecho, el cual, en teoría tendría que ser capaz de ofrecer las condiciones para que la población, independiente de su condición, pueda satisfacer sus necesidades (más no suplir las necesidades de estas).


Sin embargo, no es un secreto que esto ha sido uno de los mayores retos estatales en la historia, pues no ha sido posible garantizar en su totalidad dichas condiciones y Colombia no ha sido la excepción. Las medidas criticadas han sido múltiples, entre estas la privatización de servicios que le delega la responsabilidad a terceros y dejar, en la mayoría de ocasiones, la última palabra a la economía. De hecho, la situación se vuelve aún más crítica en países que no cuentan con sistemas de salud 100% en tiempos de pandemia, pues además de no contar con los recursos necesarios, se presentan dificultades nuevas por el virus y esto genera, que el bienestar en términos de salud no se le garantice a la totalidad de la población. A pesar de que el virus puede propagarse en todas las personas, sin discriminar su estatus socio-económico.


En este orden de ideas, los Estados y en este caso el Estado colombiano se ha visto en la obligación de implementar bonos, subsidios, devoluciones de IVA, entre otras medidas para solventar las necesidades económicas de la sociedad; apelando a acciones específicas de un Estado Social de Derecho. En síntesis, el COVID-19 ha permitido visibilizar todas las problemáticas sociales existentes al rededor del mundo, si bien existe una parte de la población que puede quedarse en casa trabajando y recibiendo su salario, también hay una gran parte de la sociedad que deben arriesgarse a contagiarse para sostenerse. Esta parte de la población, son personas con condiciones socio-económicas precarias y esto debería ser evitado a toda costa.


En conclusión, las acciones estatales en tiempo de crisis deben estar enfocadas a garantizar el bienestar y la dignidad humana de la persona como lo haría un Estado Social de Derecho y las acciones individuales deben centrarse en la solidaridad. Esto, teniendo en cuenta que el contexto del COVID-19 ha visibilizado aún más la crisis social a la que se enfrentan miles de ciudadanos en el mundo, ocasionada por las condiciones de desigualdad económica. Recordemos que el bienestar debe ser un derecho de todos y no un privilegio de pocos.



Manuela Cano- Medellin.

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