LOS JÓVENES EN LA POLÍTICA: ACTIVOS PARTICIPANTES O SUJETOS INCIDENTES

María Eugenia Rodríguez Vásquez


En Colombia existen múltiples espacios para el desarrollo de la participación juvenil, son estos escenarios de socialización, participación y construcción donde los jóvenes se dinamizan para expresar sus inquietudes, necesidades y articular sus ideas y propuestas para brindar soluciones en sus territorios, todos estos tendiendo a ser articulados al sistema de juventudes. Es por lo que las problemáticas de la juventud más allá de abordar el generar espacios, deben tratar el cómo llevarlos a cabo y cómo ser partícipes en estos.


Si bien los jóvenes como el presente de la sociedad tienden a ser activos participantes no por esto se convierten en sujetos incidentes, y esta es la mayor problemática con la con que cuenta la juventud actual. Hoy por hoy se inician las elecciones a los Consejos de Juventudes, y se cuenta con plataformas de juventud, mesas sectoriales de participación juvenil, espacios en las diferentes instancias institucionales, como los son los consejos de planeación territorial; e incluso con mesas multipartidistas de juventudes. Empero, la cantidad de espacios de participación no siempre da cuenta de productos con un involucramiento incidente de la juventud, donde su voz sea un activo tangible en el desarrollo de la gestión de sus territorios.






Pero ¿Qué es un involucramiento incidente? En sí, los jóvenes deben ser parte de la toma de decisiones con relación a sus problemáticas, sin embargo, ser partícipes en los espacios no asegura su incidencia, esta última se garantiza a partir de su participación real, considerada como la capacidad que presenten para poder integrar sus ideas, su pensar y sus soluciones en las decisiones finales, para lo cual es necesario fortalecer sus capacidades con relación a las herramientas de gestión pública (políticas públicas, planes, programas y proyectos), tanto en el ámbito social como técnico.


Como sociedad, no se gana nada si se tienen escenarios repletos de sujetos jóvenes a los cuales desde la institucionalidad se les limita el conocer cómo se realizan los procesos, y solo se les hace partícipes de la socialización de estos. Por ello, más que pensar en fortalecer los escenarios, hay que pensar en consolidar a los sujetos, en brindarles las herramientas necesarias para que conozcan cómo realizar veedurías, cómo presentar sus ideas en el marco de los tecnicismos de la administración pública, y por supuesto cómo relacionarse en el ámbito público, ejerciendo de manera integral la ciudadanía juvenil.


El relacionarse con el ámbito público exige cambiar la perspectiva sobre los jóvenes como sujetos para la oferta institucional, los cuales son simplemente cifras para el desarrollo de los programas y proyectos; es necesario vislumbrar a la juventud como un sujeto que puede desarrollar su propia oferta, generar su propia solución y/o alternativas a las problemáticas de sus contextos, y liderar los cambios en sus territorios. El cambio de la visión paternalista sobre la juventud puede conllevar a que su empoderamiento y desarrollo integral les permita crear desde lo público iniciativas hacia lo privado, dejando de ser receptores para convertirse en emisores de soluciones.


No es difícil generar estos cambios; primero, es necesario un elemento esencial: voluntad política en las administraciones, la cual permita ir más allá de la oferta paternal en el desarrollo de las políticas de juventud. Segundo, es inevitable que se busque impactar a los jóvenes a través de los componentes de educación, cultura y participación, generando a partir de estos a sujetos que conozcan cómo se construyen iniciativas sociales, empresariales, públicas y lo más importante cómo se realiza control real sobre las mismas administraciones.


Tercero y primordial, es pertinente que se realice un control amplio, participativo y técnico sobre las administraciones públicas, un escenario en el cual se puedan articular todos los actores del sistema de juventudes, conociendo sus responsabilidades, y en el que se pueda conocer la realidad de los territorios; espacio en el cual los jóvenes puedan dirigir sus procesos y no sean invitados a socializaciones institucionales.


Un claro ejemplo de esto, fue el ejercicio realizado en el Distrito de Santiago de Cali, durante la administración Maurice Armitage 2016 - 2019, en el cual se construyó y aprobó la Política Pública de Juventudes de Santiago de Cali, la cual tuvo ejercicios donde hubo jóvenes - activos partícipes, en los procesos de socialización; y jóvenes - sujetos incidentes en los procesos de formulación de política, realizándose así mesas temáticas en las cuales los integrantes de la Plataforma de Juventud de la ciudad como los jóvenes miembros de la Mesa Multipartidista Juvenil, se relacionaron y concertaron con los organismos de la administración distrital, e impregnaron los discursos propios de la juventud en el contenido, desarrollo y en la futura operatividad de la política pública, de esta manera incidieron en los marcos existentes de la gestión pública.


Asimismo, se debe referenciar la incidencia que buscan tener actualmente los jóvenes de diferentes ciudades en las administraciones públicas, a partir de movilizaciones, actos culturales, diálogos, y mesas de trabajo, donde se pretende atender las problemáticas sentidas y referenciadas en los paros a nivel nacional y local; escenarios donde se vislumbra la oportunidad para ser partícipes pero también sujetos activos, que puedan generar herramientas que les permitan incidir desde sus diversos contextos en los estadios públicos, comprendiendo los ejercicios de la gestión pública, y articulando a estos sus perspectivas, necesidades y opciones como grupo poblacional.


Ahora, es el escenario actual una oportunidad especial, toda vez que las movilizaciones generadas por el paro nacional han renovado al grupo poblacional como un actor fundamental en el desarrollado de los territorios, priorizándolos en la agenda pública, y enfocándolos en el marco del proceso de elección de los Consejos de Juventudes; siendo el contexto un momento propicio para aumentar las capacidades de los jóvenes en la participación incidente.


Por lo anterior y para culminar, es viable trabajar y asumir que el impacto de la juventud puede ser real en la gestión pública, que los jóvenes pueden pasar de ser partícipes a ser incidentes, que pueden ser actores reales en el proceso de toma de decisiones, y ejercer poder sobre dicha decisión. De esta manera, la invitación es a fortalecer a los jóvenes para consolidarlos como sujetos incidentes en vez de fortalecer únicamente los escenarios como espacios de socialización en los diferentes niveles territoriales, logrando así, en el fondo el logro de actores capacitados para el desarrollo de la democracia integral.


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