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LA PLANEACIÓN LOCAL: PARTICIPACIÓN, INCERTIDUMBRE Y CERTEZA

María Eugenia Rodríguez Vásquez




El desarrollo local requiere de diferentes herramientas de gestión pública a partir de las cuales se entrelaza la planificación y la gestión territorial; entre estas se encuentran: políticas públicas, planes, programas y proyectos. El insumo inicial para este ejercicio descansa en el programa de gobierno, como base estratégica para la planeación de ciudad se consolida el plan de desarrollo territorial, que desde su diagnóstico situacional como contextual permite reconocer las problemáticas que serán abordadas mediante indicadores de producto que responderán a indicadores de resultados o bienestar, a partir de los cuales se realiza el seguimiento sobre el avance de los problemas y temáticas de la ciudad.


Sin embargo, la planificación territorial no debe ser un ejercicio de escritorio, y una de las principales certezas que ha traído la evolución de la gestión pública es el fortalecimiento de los escenarios de participación, no se puede pensar el desarrollo territorial y la construcción de ciudad desde los ámbitos sociales, económicos y políticos sin los actores implicados en el territorio, siendo estos la comunidad, los gremios y demás colectivos que representan a los grupos vulnerables como a los sectores vocacionales de la ciudad.


De esta manera, el ejercicio de la participación es una de las principales certezas que cualquier administración debe ahondar en la construcción de plan de desarrollo, más aún en el marco de los modelos de gobernanza, donde la sociedad es un agente fundamental para el desarrollo de la gestión pública; pero a su vez, este ejercicio se ha convertido en una de las principales incertidumbres, al no tener un desarrollo metodológico adecuado.


La participación en las herramientas de gestión pública es un ejercicio de doble vía, donde la técnica, la experticia y el conocimiento de la comunidad se entrecruzan para lograr niveles de gobernanza y gobernabilidad donde se pueda generar valor público. Por esta razón, debe ser concebida como un escenario dialógico, en el cual se conozcan las potencialidades, desventajas y problemas en el territorio, como también las posibles y viables soluciones que desde la administración se puede implementar; siendo un escenario donde los actores construyan en conjunto, alejándose de espacios de socialización, en los cuales se remite al usuario final para presentar lo estructurado desde los escritorios con el fin de legitimar posturas técnicas.


Por lo anterior, la recomendación para integrar los escenarios de participación en los procesos de construcción de herramientas de gestión, principalmente en el plan de desarrollo a nivel local, es ahondar en espacios de diálogo que permitan que los actores se comuniquen activamente, que construyan conjuntamente, logrando tener un seguimiento de los desarrollos, donde se legitime y se pueda generar confianza entre los actores y sobre los productos que se generen.



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